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Historia del buceo
La historia del submarinismo comienza con el
buceo a pulmón. Sin más utensilios que un
cuchillo, una piedra como lastre y una
cuerda atada a la cintura, se realizaban las
primitivas actividades de buceo con
finalidades tan diversas como la pesca de
mariscos, la recolección de algas, perlas, y
coral, las reparaciones de barcos, el
rescate de tesoros,…
Desde tiempos muy antiguos, el hombre
comenzó a experimentar con el ánimo de
liberarse de las limitaciones que suponía la
apnea. Ya en la antigua Grecia (360 a.C.) se
encuentran referencias a los primeros
ingenios rudimentarios.
Fue la actividad militar la que desarrolló
con mayor decisión distintos inventos. Como
el pellejo de cuero conteniendo aire,
probablemente la versión más rudimentaria de
las actuales botellas de acero y aluminio.
Es en el siglo XII, cuando se tiene la
primera referencia de un primitivo equipo de
bombeo que debió consistir en una especie de
fuelle.
Con posterioridad, en el año 1500, el genial
Leonardo Da Vinci se convirtió en el creador
del “equipo ligero”, ya que a él se deben
los primeros diseños de gafas, aletas y
tubo.
La presión ejercida por la columna de agua
sobre nuestro organismo fue otro de los
factores en los que se comenzó a trabajar.
Allá por el año 1715, un carpintero del
Reino Unido, desarrolló la primera coraza de
protección que consistía básicamente en un
tonel de madera. Estos toneles marcaron una
tendencia durante todo un siglo donde fueron
evolucionando.
Pero hubo que esperar algo más para comenzar
a utilizar sistemas de bombeo de aire para
alcanzar profundidades cercanas a los 20
metros. El buceador por medio de un casco
conectado hasta la superficie mediante un
tubo, recibía el aire que le permitía
respirar. La evolución de estas primeras
escafandras hacia materiales más
resistentes, permitió alcanzar cotas de
mayor profundidad con presiones más
exigentes.
Pese a los innumerables avances tecnológicos
de la época, y a los descubrimientos
científicos con los primeros modelos de
descompresión obtenidos de las experiencias
en la minería, aún el buceo no era libre. Se
permanecía dependiente de la superficie, lo
que suponía una gran limitación de
movimientos y una pobre exploración
submarina.
Aquél 11 de junio de 1910 en Saint Andre de
Dubzac, nacía el futuro libertador. Jacques
Ives Cousteau desde muy joven tuvo dos
aficiones muy marcadas, el mar y la creación
cinematográfica.
A veces el destino nos abre puertas donde
parece que se han cerrado. Así tras un grave
accidente de coche en 1935, le llevó a
seguir un proceso de rehabilitación que le
unió al mar practicando la natación. Durante
ese periodo conocería a un pescador
submarino que le descubrió el fondo del mar.
Desde entonces todo comenzó a cambiar.
Obsesionado por el horizonte que se le había
abierto bajo la superficie del agua, comenzó
a pensar la manera de sumergirse de forma
autónoma. Fue en 1936 cuando experimentó con
un circuito cerrado de oxigeno puro que casi
le cuesta la vida. Por aquél entonces no
tuvo en cuenta los efectos tóxicos del
oxigeno a profundidad (Efecto Paul Bert).
Tras algún nuevo intento fallido lo
desestimó.
Años más tarde, a través de su suegro que
por aquel entonces dirigía la compañía
francesa Air Liquide, conoció a uno de sus
ingenieros, Emile Gagnan, que trabajaba en
el desarrollo de una válvula para los
automóviles, algo similar a la idea que
tenía Cousteau.
De esta colaboración intensa, surgió el
primer modelo de regulador a demanda. Es en
1943 en el río Sena, cuando obtienen los
primeros resultados satisfactorios. Había
nacido “Aqualung”, el pulmón acuático. Se
abría una nueva era de libertad bajo el
agua.
Aunque la fama de Cousteau, se debe
principalmente a la otra gran labor de
difusión y exploración del medio marino a
través de sus producciones cinematográficas,
creo que todos los buzos debemos estarle
eternamente agradecidos por la creación del
regulador a demanda. Gracias a él, es por lo
que hoy en día millones de aficionados y
profesionales disfrutamos del mundo
submarino como ellos lo hicieron antes.
Nuestra eterna gratitud.

Cousteau Society

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